En la sociedad actual han surgido nuevas formas de convivencia y coexistencia global, mediatizada por los mass media. Nuestra juventud encarna el otro modo de comunicación, de vida, de interrelaciones, de procesos de adquisición de cultura, de consumo. Este último referido a la competencia por ganar el derecho a la obtención de cierto producto que te da estatus social, que te diferencia de los demás, que te hace pertenecer a un grupo de muchas maneras, todas ellas simbólicas. Mas esta apropiación del producto no es pasiva, por el contrario, existe una interacción entre dicho producto y el sujeto, en la cual tanto uno como el otro transforma y es transformado, ya que en la vida actual no es suficiente hacer uso de los objetos de una forma regular, sino que se buscan nuevos usos, aplicaciones que cambien la simbología de este uso primario y de esta manera convertirlo en una nueva característica propia de un grupo cultural — o de un individuo cultural — no solamente en un espacio local, sino global, sin fronteras espaciales ni tiempo.
Por otro lado, el manejo de los medios de comunicación de masas y de las TICs está en manos de los más jóvenes, razón por la cual el aprendizaje acerca de los mismos ya no es de parte de los adultos, como ocurría en las sociedades preindustriales, ahora los padres aprenden de sus hijos para poder hacer parte de esta nueva movilización del mundo actual y estar en la capacidad de comunicarse con los suyos y con el globo, para estar al día en lo concerniente a la información, la cual se convierte en inmediata, a la cultura y al entretenimiento. Contrario a ello está el aprendizaje de los jóvenes con los mismos de su “especie”, ya que su interés en las nuevas tecnologías se basa en su propio grupo de convivencia cibernética, es decir, se aprende lo que se cree que es importante para sí mismo y para sus iguales, lo que alimente su propia cultura, lo que le permita ser parte de algo por decisión propia y no por imposición de la sociedad “real”que conoce.
Sin embargo, vivir en este espacio y tiempo globalizados — pero al mismo tiempo privado, ya que estar en continuo contacto con el mundo implica sentarse gran parte del tiempo frente al computador navegando en la red, hablando por teléfono, escuchando música y haciendo zapping frente al televisor completamente solos — hace que los jóvenes pierdan el “antiguo”concepto de socializar, es decir, el contacto físico con el otro, el diálogo cotidiano en espacios y tiempos reales, la movilización y las verdaderas relaciones afectivas. Los nuevos tipos de socialización son de contacto a distancia, se limitan a las tecnologías infocomunicacionales, en las cuales se ve al otro, se le escucha, se le lee, pero en realidad ¿se le llega a conocer? A pesar de estas circunstancias que podríamos ver como negativas, cada vez es más tangible el hecho de que, a falta de la comunicación en el hogar, ya que los padres no tienen tiempo para compartir y los hijos no tienen interés por ello, se encuentran suficientemente satisfactorias las relaciones a distancia con otros como ellos.
En conclusión, el consumo cultural de los jóvenes se basa en los medios infocomunicativos, a través de los cuales se hace persona social y cultural. Así también, convierten dichos medios en formas de transformación del mundo en el que se desenvuelven, en símbolos de compañía, de aprendizaje, de entretenimiento, de autosuficiencia, de autoestima y de satisfacción. Asimismo, se apropian de un lenguaje propio, algunas veces de múltiples lenguajes, para crear nuevos nexos que le procuren nuevas experiencias de vida. Por esta y por muchas otras posibles razones que tal vez desconozcamos, pero que algunos jóvenes de la llamada generación @ deben tener muy claras, es necesario que nos acerquemos cada vez más a los mass media y las TICs, con el fin de entablar una relación más directa con nuestros congéneres y evolucionar con ellos, ya que de no ser así, estaríamos retrocediendo a las culturas postfigurativas de las que muchos hemos estado intentando salir.
FABIOLA DEL PILAR RUIZ GUEVARA
Por otro lado, el manejo de los medios de comunicación de masas y de las TICs está en manos de los más jóvenes, razón por la cual el aprendizaje acerca de los mismos ya no es de parte de los adultos, como ocurría en las sociedades preindustriales, ahora los padres aprenden de sus hijos para poder hacer parte de esta nueva movilización del mundo actual y estar en la capacidad de comunicarse con los suyos y con el globo, para estar al día en lo concerniente a la información, la cual se convierte en inmediata, a la cultura y al entretenimiento. Contrario a ello está el aprendizaje de los jóvenes con los mismos de su “especie”, ya que su interés en las nuevas tecnologías se basa en su propio grupo de convivencia cibernética, es decir, se aprende lo que se cree que es importante para sí mismo y para sus iguales, lo que alimente su propia cultura, lo que le permita ser parte de algo por decisión propia y no por imposición de la sociedad “real”que conoce.
Sin embargo, vivir en este espacio y tiempo globalizados — pero al mismo tiempo privado, ya que estar en continuo contacto con el mundo implica sentarse gran parte del tiempo frente al computador navegando en la red, hablando por teléfono, escuchando música y haciendo zapping frente al televisor completamente solos — hace que los jóvenes pierdan el “antiguo”concepto de socializar, es decir, el contacto físico con el otro, el diálogo cotidiano en espacios y tiempos reales, la movilización y las verdaderas relaciones afectivas. Los nuevos tipos de socialización son de contacto a distancia, se limitan a las tecnologías infocomunicacionales, en las cuales se ve al otro, se le escucha, se le lee, pero en realidad ¿se le llega a conocer? A pesar de estas circunstancias que podríamos ver como negativas, cada vez es más tangible el hecho de que, a falta de la comunicación en el hogar, ya que los padres no tienen tiempo para compartir y los hijos no tienen interés por ello, se encuentran suficientemente satisfactorias las relaciones a distancia con otros como ellos.
En conclusión, el consumo cultural de los jóvenes se basa en los medios infocomunicativos, a través de los cuales se hace persona social y cultural. Así también, convierten dichos medios en formas de transformación del mundo en el que se desenvuelven, en símbolos de compañía, de aprendizaje, de entretenimiento, de autosuficiencia, de autoestima y de satisfacción. Asimismo, se apropian de un lenguaje propio, algunas veces de múltiples lenguajes, para crear nuevos nexos que le procuren nuevas experiencias de vida. Por esta y por muchas otras posibles razones que tal vez desconozcamos, pero que algunos jóvenes de la llamada generación @ deben tener muy claras, es necesario que nos acerquemos cada vez más a los mass media y las TICs, con el fin de entablar una relación más directa con nuestros congéneres y evolucionar con ellos, ya que de no ser así, estaríamos retrocediendo a las culturas postfigurativas de las que muchos hemos estado intentando salir.
FABIOLA DEL PILAR RUIZ GUEVARA
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